Como correctora y editora de textos médicos, una de las tareas que realizo con frecuencia es adaptar los contenidos a los criterios editoriales de cada cliente. Entre ellos se encuentra el uso del lenguaje inclusivo en textos médicos, una cuestión cada vez más presente en editoriales, sociedades científicas y entidades sanitarias.
No todas las editoriales (médicas o de libros de texto) y sociedades científicas siguen las mismas recomendaciones. Algunas prefieren mantener el masculino genérico, mientras que otras son más rigurosas con el empleo de un lenguaje inclusivo en textos médicos.
Esto implica revisar muchos más aspectos que el uso del masculino genérico. También supone detectar expresiones que puedan resultar sexistas, edadistas, clasistas o excluyentes y cambiarlas por palabras más precisas.
Algunos ejemplos habituales son estos:
➡️ Los médicos → el personal médico o el equipo médico.
➡️ El paciente → la persona atendida, la persona asistida o la persona intervenida, según el contexto.
➡️ Los residentes de segundo año → la promoción de segundo año.
➡️ Los investigadores → el equipo de investigación.
➡️ Los especialistas → el personal especializado.
➡️ Las enfermeras → el personal de enfermería.
➡️ Los trabajadores del centro sanitario → el personal del centro sanitario o el equipo del centro sanitario.
➡️ Los ancianos → las personas mayores.
➡️ Utilizar desdoblamientos (las médicas y los médicos; las graduadas y los graduados en Medicina).
➡️ Alternar el orden del femenino y el masculino para evitar jerarquías implícitas.
Algunas estrategias para incorporar la perspectiva de género son:
➡️ Emplear términos neutros como «pareja» en lugar de «marido» o «esposa», cuando el contexto lo permita.
➡️ Referirse a «personas trans» en lugar de «transexuales» y utilizar la terminología recomendada por las guías de estilo más recientes.
➡️ Cuando el contexto lo requiere, incluir también a las personas no binarias, por ejemplo, en formularios o documentos dirigidos a toda la población.
No existe una única solución válida para todos los textos. Por ello, aplicar el lenguaje inclusivo en textos médicos requiere revisar cada contexto y seguir la guía de estilo correspondiente, sin perder claridad ni naturalidad y evitando que los cambios se vean forzados.
Y en vuestro caso, ¿seguís alguna guía de lenguaje inclusivo? ¿Os habéis encontrado con este tipo de adaptaciones en vuestro trabajo?